jueves, 19 de mayo de 2016

YoonMin Fan Fiction // Fix you - Princess of Darkness

Fix You


Yoongi supo que su vida había cambiado para siempre en el momento que despego su frente del piso tras haber llorado en el concierto del Epilogo frente a la sección de la tribuna donde estaban ubicados sus padres. Ser vulnerable, no sería una de las características por las cuales Min YoonGi fuera especialmente reconocido, por el contrario, su imagen hasta cierto punto sumamente controlada le había valido varios títulos poco agraciados.

Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you

Cold Play – Fix You


Cerró sus ojos mientras sus dedos se deslizaban con suavidad por las teclas del piano. Era extraño, sentía la melodía vibrar dentro de sí, sin realmente escucharla… algo diferente a la voz de Jimin, que aun sin estar presente, sí podía oír. Era una voz que acompañaba a las notas que iban tomando forma como si estuviera destinada a eso.
Había escuchado durante casi un mes esa canción que le provocaba cierto anhelo y era extraño, ya que no acostumbraba a sentirse identificado con música occidental y menos con una tonada que le provocara esa sensación de calor purificante en su pecho. Había aprendido a tocarla en el piano de oído. Su pasión lo había llevado lejos, de eso no había duda. Una semana atrás, por primera vez se había sentado al piano después de un ensayo y ahora la tocaba sin siquiera escucharla en su teléfono. Ya la había hecho suya.
Seguía completamente aislado de la realidad, dejando sus dedos bailar por las teclas con tal gracia que parecía que la hubiera practicado a voluntad durante meses. Así era como había aprendido a tocar el piano, de forma apasionada y a través de sentimientos que no dejaba a nadie más que “él” ver. Cada evento registraba una emoción y con base a esta progresaba en áreas de su vida. Tenía sensaciones registradas en su corazón, no en su mente como el resto de personas. Pero lejos de ser emocional, la vida misma le había enseñado a racionalizar todo, incluso el dolor. Sus pulmones se negaron a retener el aire y abrió los ojos de golpe, llevando sus manos hacia su cuello. Su tráquea se cerraba, ahogándole y movió la cabeza con suavidad, tratando de llamarse a la realidad. Nada de aquello estaba ocurriendo, simplemente había dejado que su tristeza ganara espacio.
Se levantó del banquillo, salió del salón de ensayos como si hubiese visto un espanto y subió corriendo hacia la terraza del edificio. Buscó a tientas el paquete de cigarrillos que siempre cargaba en su bolsillo, y encendió uno de los pitillos, llevándolo a sus labios. Después de un par de jalones de tabaco, tiró la colilla. No era un fumador, solo cuando la ansiedad le devoraba ese parecía ser el único remedio para su pena.
Escuchó unos pasos proviniendo de las escaleras y asomó su rostro solo para constatar la presencia de otra persona.
—Jimin-ah.
El mencionado caminó hacia donde estaba y se sentó pegado contra la pared antes de halarlo sin fuerza, obligándole a sentarse a su lado. Yoongi obedeció y no apartó su mano de las del menor que le acariciaban, observando su fisonomía.
—¿Sabes que siempre he amado el tono de tu piel? —dijo Jimin, llevando la mano de este a sus labios y dejó un pequeño beso en el dorso de esta.
Yoongi negó. —A mí no me gusta. Siento que es un matiz más de lo que argumentan sobre mí, mi frialdad, ya sabes.
—Es cierto, por pálido no tienes sentimientos —ironizó Jimin, bajando la vista a sus dedos, los cuales comenzó a repasar uno a uno—. La gente es estúpida. Si yo dejara que sus estereotipos me definieran, a estas alturas ya estuviera jodido —afirmó, levantando la vista y acariciando su mejilla—. Háblame.
Yoongi sabía a qué se refería Jimin. Desde hacía dos días lo había evitado a toda costa: ni bien bajó del escenario del Epilogue se encargó de evadirlo lo mejor posible. Tenía vergüenza, no sabía cómo describir lo que su mente y pecho le hacían sentir después de haber llorado arrodillado en el piso frente a quince mil personas.
—Yo… no sé cómo comportarme después de eso. Estoy débil y vulnerable.
Una mueca parecida a una sonrisa sarcástica, sumada a Jimin moviendo la cabeza de lado a lado, hizo que Yoongi enfocara su mirada en él.
—¿Vulnerable? No. Humano, quizás, aunque se necesita ser muy valiente para rendirte ante las emociones.
Yoongi cerró los ojos con el pulso tembloroso. Jimin apretó su mano entre las suyas y comenzó a repartir pequeños besos en ellas. Su corazón dolía, no lo había visto así jamás. Los avances en su relación eran lentos, pero siempre significativos, por lo cual, a pesar de que vivían juntos y compartieran tanto, aún habían cosas indescifrables de su novio.
—No me preguntes cómo, pero… —Yoongi denegó de nuevo con el rostro—. Puedo describirte lo que sentí durante cuatro veces en mi vida. Los pies pesaban y el dolor en el cuerpo era tan generalizado que ni siquiera podía mover un dedo sin que doliera, sentía como si mi piel estuviera tan tirante que podría romperse. Sé que no se supone que tenga memoria de este evento, pues era un recién nacido, pero recuerdo la sensación de dolor y la puedo asociar a las otras tres veces en que experimenté esa misma sensación de vacío. Siempre era mi padre tomándome de la mano y deshaciéndose de mí por unos meses. Me llevaba donde mis abuelos, otra ocasión donde mis tíos y la última vez fue a la parada del metro antes de venir a Seúl.
Jimin apretó un poco más su mano. No podía hablar, no sabía qué se sentía. Personalmente tenía una familia por demás amorosa y un hermano que le respetaba.
Yoongi limpió un par de lágrimas que corrían por su rostro.
—No lloré por agradecimiento. Lloré porque ayer me despedí de mis padres —afirmó, respirando de forma profunda—. En definitiva, los dejé atrás, ya no los necesito más. Siempre me sentí solo en el mundo, siempre pensé que aunque mi padre no me quisiera y mi madre no hiciera nada por acercarse a mí, eran mi familia y los necesitaba. Siempre me aferré a ellos por eso.
—No hay nada que remplace a tus padres, buenos o malos —contradijo Jimin, limpiando de nuevo dos lágrimas que resbalaban por las mejillas de Yoongi, quien sacudió la cabeza de nuevo.
—No, no lo sabes. Yo sí lo sé, lo he vivido. Siempre he sentido frío en el cuerpo, siempre he visto todo en monocromático. Nunca antes había sentido todo tan real… —Los dedos de Yoongi se entrelazaron con los de Jimin—. Ya no siento frío, y ya no me quiero aferrar a nadie más que no sea a ti… Tú derretiste todas esas capas de hielo que se habían formado a mi alrededor.
A tientas sacó su teléfono y conectó los audífonos, poniendo uno a la oreja de Jimin y otro en la suya.
—Escucha, una simple canción describe lo que has hecho en mí.
Buscó el video con la traducción de la canción que había escuchado esos días, y le entregó la pantalla a su novio.
Jimin pestañeó varias veces al reconocer poco a poco la melodía. Era la que escuchaba a Yoongi tocar mientras este permanecía escondido en una de las oficinas al lado del estudio. Una sonrisa se formó en sus labios y cuando fue entendiendo la magnitud de aquello, volvió a llevar a sus labios la mano de su novio y la besó.
—¿Yo te arreglé? —preguntó Jimin con un nudo en la garganta. No imaginaba que pudiera llegar a ser tan significativo en la vida del otro chico, no porque no creyera que el amor fuera así, simplemente él no se veía como alguien tan relevante. Yoongi era el productor y rapero principal del grupo, a su juicio, Jimin siempre se sentía un tanto menos que este.
—No quiero ser cursi, pero encendiste mis huesos y me trajiste a casa —afirmó Yoongi sonriendo.


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